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sábado, 21 de febrero de 2015

Grecia y Europa, una vez más

Publicado en:  Revista de Estudios y Cultura 68 
                           (Fundación 1º de Mayo) 
  
http://www.1mayo.ccoo.es/nova/NNws_ShwNewDup?codigo=4708&cod_primaria=1158&cod_secundaria=1158#.VOhYTnyG8rg

                  
En el momento de salir este número no se ha resuelto todavía la primera fase de la nueva crisis griega, con el euro y la UE una vez más al borde del abismo. El gobierno alemán y la mayoría de los europeos, con pocos matices y excepciones, siguen exigiendo que la prórroga del rescate, aceptada por el gobierno de Syriza si se cambian algunas condiciones, sea aplicada con todas ellas. En una nueva ceremonia de manipulación, a la que contribuyen la mayoría de los grandes medios de comunicación, se transmite sólo un mensaje: los deudores tienen que cumplir todos sus compromisos si quieren obtener de los acreedores algo de generosidad en el futuro. Algunos van más allá, como el gobierno de España, y, olvidándose de los intereses nacionales, se apuntan al núcleo duro de la posición alemana e intentan azuzar los sentimientos nacionalistas con mentiras xenófobas del calibre de que si no fuera por los 26.000 millones que le prestamos a Grecia no hubieran habido  recortes apenas y hasta se hubieran podido expandir algunas de las grandes partidas del gasto social.
La realidad es otra muy distinta. España –al igual que los demás Estados de la UE– sólo avaló el préstamo del MEDE y la propuesta del gobierno griego garantizaría que dicho aval no se ejecutase. Pero lo que prima es el sectarismo político y la necesidad de castigar a un gobierno que ha tenido la osadía de decir que la política de austeridad y la gestión alemana de la crisis han sido un desastre para Grecia y para Europa, y que hay que cambiarlas ya. Todos los analistas inteligentes, incluidos los del FMI y la OCDE, lo reconocen así y consideran que la deuda griega es impagable y hay que reestructurarla.
Lo que se pretende ocultar es que las condiciones alemanas impedirían al gobierno griego aplicar su programa de emergencia, es decir le impedirían actuar para que cientos de miles de familias griegas no pasasen hambre y frío y para que los tres millones de personas –las más necesitadas– excluidas de la asistencia sanitaria de la seguridad social volvieran a tenerla. Nuevo y gran ejemplo del modo intolerable e inmoral de gobernar Europa. Esto lo ha reconocido el propio Jean Claude Juncker  declarando que la actuación de la troika ha atacado la dignidad de griegos, portugueses e irlandeses. Entramos en el campo del surrealismo cuando escuchamos la contestación del Ministro de la Presidencia de Portugal diciendo que no, que la troika ha tratado bien a Portugal. Y en el del psicoanálisis si recordamos que Juncker era el jefe del Eurogrupo que impuso el rescate a Grecia y el primer ministro de Luxemburgo que promovió el fraude fiscal de las empresas multinacionales. Pero lo más interesante de las decla­raciones de este cínico político europeo es la afirmación de que sólo ahora la Comisión Europea discute sobre la troika. Sabíamos que la troika era un organismo sin base legal alguna en el entramado jurídico de la UE, lo que no nos podíamos imaginar es que quienes tomaban las decisiones en nombre del “gobierno europeo” eran unos simples funcionarios. Esto es un hito insuperable de conducta antidemocrática.
El gobierno español, guiado principalmente por el miedo a que una victoria de Syriza sirva de incentivo de voto a Podemos y otras opciones de izquierda, pretende que olvidemos los daños que el austericidio ha producido en nuestra economía y nuestra sociedad. También pretende que no nos percatemos de que la falta de una solución realista y justa al nuevo episodio agudo de la crisis griega abriría una nueva fase de inestabilidad financiera, con España e Italia en la primera línea de daños.
Es posible, y deseable, que las tácticas negociadoras inspiradas en Sansón y los filisteos no lleguen a sus últimas consecuencias. Pero de nuevo nos encontraremos previsiblemente con una solución medio mala que dejaría sin resolver los problemas de fondo y sólo ganaría tiempo. Es decir, no caerían el euro y la UE en el abismo pero la UE continuaría profundizándo su crisis política, el profundo deterioro del proyecto político más importante del Siglo XX.
Una breve nota sobre la conducta de la socialdemocracia europea. Con algunos matices por parte de los gobiernos francés e italiano, los partidos socialistas en el gobierno o en la oposición, o bien se han alineado con la posición ultraconservadora del gobierno alemán, como el SPD, o bien han procurado pasar sobre ascuas sobre el tema, como es el caso del PSOE, renunciando
–una vez más en esta larguísima crisis– a plantear cualquier alternativa de izquierdas al evidente mal gobierno de esta crisis por parte de la derecha europea.
El sindicalismo europeo está criticando con firmeza la posición del Consejo Europeo y del Eurogrupo. Hay que incluir al sindicalismo alemán. Los responsables de la DGB y de sus principales federaciones han publicado una carta abierta de denuncia de este nuevo ataque al pueblo griego por parte de las instituciones europeas. Pero las palabras no bastan. Sería necesario, a mi juicio, que los sindicatos europeos y la CES promovieran una gran movilización, junto con otras fuerzas sociales y políticas, en apoyo del pueblo griego y por un nuevo proyecto político para la UE más democrático, solidario y socialmente avanzado que este que se está diluyendo entre las manos de unos políticos de muy cortas miras.

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