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lunes, 1 de abril de 2019

El PP, Villarejo e Inda contra Podemos. El 28 de abril y la Salud Pública

El montaje de Villarejo y otros policías para crear pruebas falsas contra Podemos, por encargo del Ministro Fernández Díaz, en el momento en el que podría haber formado Gobierno con el PSOE, es uno de los mayores ataques que ha conocido nuestro Estado democrático, después de 1978. Confiemos en que la investigación policial consiga castigar a los culpables y a sus cómplices.
Por el momento, resulta vergonzosa la no reacción del PP cuyo Gobierno presidido por Mariano Rajoy es directamente responsable de este caso, al igual que el del ataque de la "policía política" a los secesionistas catalanes. Lo de "patriótica" es un sarcasmo, a no ser que nos ajustemos a la definición de patriotismo de Samuel Johnson: «El patriotismo es el último refugio de los canallas». Merecido castigo tuvo Fernández Díaz, a quien el propio Villarejo le instaló micrófonos en su despacho y le grabó una conversación que demuestra su participación en un intento de vulnerar los derechos políticos de unos ciudadanos mediante la utilización de la policía. Y los independentistas catalanes los tienen iguales a los que tenemos los demás por mucho que rechacemos sus ideas y sus actos.
También es lamentable la tibia reacción de los demás partidos políticos, incluido el que gobierna, frente a un hecho que supone un intento de demolición del Estado de Derecho.
Repugnancia merece la actitud de Eduardo Inda en el programa de la Sexta Noche del sábado pasado. La connivencia entre Villarejo y OK Diario en la operación contra Pablo Iglesias y Podemos está fuera de duda. Inda mintió en el programa de La Sexta con una de las peores formas de la mentira, la media verdad usada para ocultar la verdad. Se atrevió a decir que, como las querellas de Pablo Iglesias contra él por afirmar que Podemos se financiaba con dinero procedente de los gobiernos de Venezuela e Irán no habían prosperado, eso significaba que el probado montaje -también en otras sentencias de otros tribunales y ahora investigado por la Audiencia Nacional- no era tal y que la financiación ilegal era verdadera. ¡Qué silogismo tan falso!
También fue inquietante que el conductor del debate le permitiera repetir esa falsedad una y otra vez y, lo que es peor, le dejara desviar la atención sobre lo que se estaba debatiendo volviendo a sacar, también varias veces, las palabras de Pablo Iglesias sobre una conocida presentadora de televisión. Palabras estúpidas y machistas, sin duda, pero realizadas en una conversación telefónica privada entre amigos que fue pirateada después de robar un teléfono móvil particular.
Tampoco los demás contertulios lograron poner en su lugar a Eduardo Inda, cooperador en un delito sumamente grave contra el Estado de Derecho.
Con estos y tantos otros antecedentes de corrupción y autoritarismo, lograr que la derecha española, ahora necesitada del apoyo de un partido de extrema derecha como VOX, de ideas y prácticas escasamente constitucionales, no gobierne, no debe fundamentarse sólo en preferencias ideológicas y políticas. Lo que se ventila el 28 de abril es un problema de Salud Pública.

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