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lunes, 9 de diciembre de 2013

Rajoy y Cameron: exponentes del autoritarismo de la derecha conservadora

  Actitudes y prácticas políticas recientes de los gobiernos de Mariano Rajoy y David Cameron muestran que el apego a los principios del liberalismo de los partidos conservadores europeos se refiere, en exclusiva, a los del liberalismo económico, en su versión moderna más descarnada, la del neoliberalismo, y no a los del liberalismo político. Éste tiene que velar necesariamente por el respeto y la ampliación de los derechos y libertades individuales y es incompatible con el autoritarismo político del que comenzamos a conocer abundantes ejemplos en nuestras democracias. 
   
  Democracias en crisis, en Europa y otros lugares del mundo, que son dirigidas por élites políticas sumamente desprestigiadas por la corrupción, la hipocresía , el sectarismo y la incoherencia. Es decir, por valores antitéticos a los que representó y representa Nelson Mandela, al que no se cansan de alabar en un nuevo ejercicio de hipocresía.

   Me refiero a hechos que están sucediendo simultáneamente en el Reino Unido y en España. El primero es la campaña macartista que el MI5, el Partido Conservador, algunos diputados laboristas y el propio David Cameron están llevando a cabo contra el diario The Guardian y su director Alan Rusbridger por la publicación de los papeles de Snowden. A quienes han tenido la valentía y la honestidad de denunciar que los servicios secretos de EE UU y el RU, con el inevitable conocimiento de sus gobiernos, estaban realizando operaciones masivas e ilegales de espionaje contra ciudadanos y dirigentes de países amigos, se les acusa nada menos que de "antipatriotas" y "traidores a la patria". Les apoyan en la campaña buena parte de la prensa competidora, la conservadora y la populista-amarilla.

   En España, el Gobierno de Rajoy, de la mano del ultracatólico (Opus Dei) ministro de interior, Jorge Fernández Díaz, ha aprobado un proyecto de ley de seguridad ciudadana que es un instrumento represivo y antidemocrático de primer orden contra las protestas de la ciudadanía y los derechos  tan consustanciales a la democracia como son las libertades de expresión y manifestación. 

   El proyecto de "Ley Fernández" es un claro ejemplo de legislación autoritaria y antidemocrática: por la tipología y ambigüedad de muchos de sus "delitos gubernativos"  ("ofensas a España", impedir desahucios, etc...); por la enormidad de las cuantías de las multas; por la presunción de veracidad de la denuncia policial y la reversión de la carga de la prueba del acusado gubernativamente; por la eliminación de los controles judiciales al pasar de faltas penales a infracciones gubernativas; por los impedimentos económicos complementarios para recurrir las multas ante los tribunales (de 300 a 2.750 euros no recuperables, aún si prospera el recurso, según Ley de tasas de Gallardón); etc., etc. 

  Me recuerda la ley franquista que instauró las multas gubernativas de 200.000 pesetas y dos meses de cárcel si no se pagaban (lo que sucedía en el 99 % de los casos) para "descongestionar el Tribunal de Orden Público". La "Ley Fernández" es peor que la "Ley Corcuera" o "Ley de la patada en la puerta". Ésta fue tumbada por el Tribunal Constitucional. Esperemos que también lo haga con la "Ley Fernández", si el Parlamento o la ciudadanía no lo hacen antes. Aunque el control conservador de un politizado TC me produce mucha inquietud al respecto.

  Porque otra de las facetas del autoritarismo del PP en el gobierno es la politización partidista para lograr  el control político de las máximas instancias judiciales -CGPJ y TC-, con la colaboración del PSOE todo hay que decirlo, y la ocupación de diversas instancias de control interno o estructuras del Estado, que debieran ser independientes, por políticos fieles a los dictados del poder. Ejemplos: Defensor del Pueblos, Comisión Nacional de la Competencia, Tribunal de Cuentas, Agencia Española de la Administración Tributaria, etc., etc. También en este caso han hecho todo lo contrario de lo que dijeron que harían en su programa y campaña electorales. 

   Acosar a quienes defienden los derechos de los ciudadanos contra las acciones del poder político de tipo orwelliano (o totalitario); legislar contra las libertades de manifestación y expresión para reprimir la protesta social; o, establecer controles políticos y dependencias en instancias que debieran ser necesariamente independientes, son otras tantas manifestaciones del inaceptable autoritarismo político de la derecha en Europa. Cameron y Rajoy son algunos de sus máximos responsables.
   


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